El gobierno de Estados Unidos anunció una investigación contra 60 países con el fin de evaluar si estos permiten la importación de bienes producidos con trabajo forzado y si compiten con los productos estadounidenses.
La mayoría de los países involucrados no cuentan con regulaciones que atiendan esta materia, no por falta de voluntad política, sino por limitaciones de recursos económicos y humanos, entre otras. Una prohibición a las importaciones no solo puede poner en riesgo la independencia de la política comercial de las economías investigadas, sino también sus relaciones con terceros socios comerciales y sus posibilidades de abastecimiento.
Conozca más detalles en el artículo publicado por nuestro socio-consultor Juan Luis Zúñiga: